¿La belleza está en el interior?
Juegos de carreras de motos. Si bien llevan entre nosotros desde los albores de los videojuegos, no tienen desde luego la cantidad de representantes que por ejemplo tienen las de coches. TT Superbikes llega en un formato de producción de gama media (por así decirlo). ¿Qué nos ofrece? Un aspecto técnico (gráficos, sonido) bastante deficiente (habiendo visto lo que se puede hacer con la consola de Sony) pero que a nivel jugabilidad puede resultar bastante atractivo para los aficionados al género.
Jugabilidad
Y es que esa es precisamente la clave del asunto. TT Superbikes no es un juego fácil. Si bien ofrece tres niveles de dificultad, éstos se refieren más bien al nivel de ayuda por parte del juego que nos da para controlar la moto: en el modo fácil incluso nos frenará solito si vamos disparazos hacia una curva de 90 grados, mientras que en el nivel más alto tendremos que ser nosotros los que calibremos cada aspecto del manejo de la moto, desde los tiempos de frenada hasta la inclinación del piloto para los virajes o incluso para compensar posibles caballitos que nos haga la moto por acelerones bruscos. Y este es precisamente el aspecto que puede resultar más atractivo a los jugadores hardcore de este tipo de títulos, ya que una vez aceptada la dificultad intrínseca del juego (los otros pilotos nos lo pondrán difícil desde el principio) y cogido el truco a las distintas maniobras y problemas que nos surjan durante la conducción, este juego puede resultar bastante gratificante. Es bastante probable, sin embargo, que para jugadores no acostumbrados a ese nivel de detallismo, o que simplemente querían un arcade de motos en el que realizar todo tipo de proezas sin tener que hacer jiu-jitsu con el mando de la consola, resulten defraudados.
A nivel motocicletas el juego aporta bastante variedad: más de 50 modelos repartidos en cilindradas que van desde 125 a 1000 centímetros cúbicos, e incluso hay una original agrupación para las carreras con sidecars (que, por qué no decirlo, son aún más difíciles que las otras por el cambio bestial de comportamiento del vehículo con la carga extra).
Los tipos de juego están dentro de lo que normalmente uno puede esperar: un modo arcade en el que tendremos que desbloquear distintas pruebas en diferentes cilindradas o probar el Mad Sunday, en el que haremos el cafre con la moto corriendo a toda velocidad en pista con tráfico. El modo desafío consiste en una serie de pruebas (al más puro estilo de los carnets de Gran Turismo por ejemplo) que habrá que ir superando con sangre sudor y lágrimas. Finalmente, hay también disponible un modo para dos jugadores en la que podremos echar una pachanguilla con algún amigo que se acerque a casa a pasar un rato.