Engancha más que la Coca-Cola
Esta vez el éxito no viene del país del sol naciente, y prueba de ello es que no se le ha dado bombo por ninguna parte. God of War (GoW) es el típico título que no aspira a nada, y en menos de tres meses estará en boca de todos. Eso sólo lo consiguen juegos que tienen un componente adictivo sin igual, una buena ambientación y cuanto menos una historia llevadera.
Gratamente sorprendido quedé tras jugarlo, y es que yo y la PS2 no nos hemos llevado demasiado bien hasta el día de hoy. Por falta de tiempo, por falta de tacto o por no tener ganas de meterme en otro universo paralelo al PC, tras afrontar Xbox y N-Gage. Pero para desgracia mía, una caja DVD negra con salida para mando, corriente y otros alimentadores o periféricos, se instaló en mi casa hace dos semanas, y creo que ya no saldrá de aquí.
La oscuridad se cierne sobre el mar...
Y es que la ambientación en GoW está muy cuidada. Si bien las limitaciones de PS2 son más que palpables, éstas han sido solventadas con exquisitos detalles que procuran que los jaggies pasen desapercibidos por nuestra pantalla. El escenario que hemos podido ver recuerda indudablemente al de Prince of Persia: El Alma del Guerrero y la primera lucha que tenemos en el barco. Esto es casi una copia exacta, sólo que con nuestro personaje tendrá unas cuantas batallas desiguales por el camino.
Ventisca continua
El sonido concuerda perfectamente con la ambientación, jugabilidad e historia encontrada en GoW. Un punto de agradecer. Y si contamos con un buen equipo 5.1 / 6.1 / 7.1, esto ya puede ser la repera, hablando claro.