Jugabilidad
Nada nuevo, pero tampoco nada desdeñable, ya que se trata del punto fuerte por excelencia de Metal Slug 3. Distintos personajes que escoger, varios modos de juego, posibilidad de comenzar desde distintos niveles una vez que hemos terminado el juego normal, de optar por modos para dos jugadores en pantalla estática (esto sí que es retro, volvemos a los tiempos del primer Mario Bros.) y niveles extra escondidos en el juego.
Así pues, nos encontramos cinco enormes niveles en los que explayarnos en el modo arcade, todos ellos realizados con interesantes variantes, muy buen diseño de escenarios, enemigos a cual más conseguido y mucha acción a tope. El arsenal está muy bien, con metralletas, cañones y lanza-granadas que conseguir a medida que pillamos poderes y obtenemos regalos de los prisioneros que vamos salvando.
Y como siempre, hay diversos vehículos en los que montarnos, desde los sempiternos tanques hasta estrafalarios medios de transporte armado como pueden ser
¡los camellos! También lanchas y aeronaves para ir por mar y aire, de manera que podamos dominar el juego desde distintos puntos de vista. ¿Pero sabéis qué? Metal Slug 3 no consigue transportarme a los viejos tiempos en el sentido de que, o una está ya muy vivido, o la fórmula se ha desgastado con los engranajes del reloj, de manera que se pasa bien, pero no tan bien como antes.
A lo que resta por añadir que el juego, fiel al sistema de toda la vida, te permite continuar la partida cuando te quedas sin vidas. En las recreativas tenía mucho sentido, porque no te ibas a gastar 50 monedas en una tarde para terminarlo (al menos la mayoría). Pero en PS2, si te dedicas a seguir y seguir indiscriminadamente, te puedes terminar todas las fases del modo arcade, extras incluidos, en menos de 3 horas. Así que, caso de comprar el juego, te recomendamos encarecidamente que no abuses de esta posibilidad.
Música/Sonido
Melodías conseguidillas suenan al compás de la acción trepidante y ayudan a transportarnos al ambiente belicoso y militar que caracteriza al programa. Los efectos de sonido aún están mejor, ofreciendo la oportunidad a los Rambos de la vida a darle un festín a sus oídos de padre y señor mío. Un buen trabajo.
Edición española
El juego se presenta en el habitual estuche grabado en un DVD-Rom con sencillo manual en castellano. Además de opciones para pantalla en 50 y 60 Hz, podemos seleccionar el español como idioma, de manera que se traduzcan todos los textos de los menús. Las voces quedan en inglés, pero hay muy poquitas y se entiende todo perfectamente, de manera que no es un problema. Cabe destacar que el juego ha llegado a nuestro país a un precio bastante asequible (unos 35 ), lo que nos parece bastante razonable al tratarse de la versión de un juego antiguo.