Así es como empieza este juego de Codemasters, con un guión que nos cautivará desde los primeros segundos. La aventura transcurre en dos tiempos distintos. El presente, donde nuestro héroe, de nombre John Vattic, no recuerda nada y tratar de huir de sus captores para investigar que es lo que le ha pasado.
Y en el pasado, donde iremos descubriendo poco a poco qué fue lo que le llevó a acabar en esta situación. Con una tensión palpable desde el principio, se desarrollara una verdadera trama digna de un episodio de Expediente X. En efecto, John irá descubriendo que posee poderes mentales como la telequinesia, hacerse invisible, auto-curarse, etc. que le serán de gran ayuda a lo largo de esta aventura.
Gráficos
Los gráficos no destacan por su belleza. No se debe a una falta de trabajo, sino que los climas oscuros y agobiantes en los que bucea este título no destacan por su preciosismo. Los decorados recuerdan hospitales asépticos, con colores fríos y sin personalidad. Nos moveremos por laboratorios, un hospital psiquiátrico, por la estepa rusa, etc.
Los trazos de los personajes no son nítidos y recuerdan a los dibujos animados, lo que le quita un poco de realismo, contrastando con las modelizaciones de las caras, donde se denota un gran trabajo. Los decorados no son muy detallistas, así como las ropas de nuestros enemigos, particularmente sencillas. La animación es fluida, aunque por ejemplo se notan ciertos achaques en los saltos.