Jugabilidad
El juego sigue el esquema de jugabilidad de un shooter clásico. Básicamente, consiste en avanzar, armarse adecuadamente y aniquilar enemigos de formas tácticamente adecuadas en cada situación. Es precisamente esto lo que hace que la jugabilidad de Black resulte sumamente adictiva: de nada sirve que tengamos el arma más gorda, munición a tutiplén y los reflejos a punto de nieve ya que, si nos tiramos contra el enemigo a lo tonto, terminaremos con más agujeros que un queso Gruyeré.
Los soldados que iremos aniquilando, si bien en ocasiones no son especialmente inteligentes, en otras sí serán coherentes, buscando cobertura o moviéndose a localizaciones más adecuadas para tirotearnos el culo de forma apropiada. Esta circunstancia alcanza su punto máximo cuando comprobamos que la riqueza y detalles de los decorados por los que nos movemos nos hacen tener que estar atentos en todas las direcciones, arriba y abajo.