Gráficos
Las imágenes que acompañan a este análisis dan una idea algo falsa de lo que el juego ofrece. Cuando estamos parados la calidad gráfica es muy alta, dentro de lo que Playstation 2 puede ofrecer, pero el problema está en que a la consola le cuesta Dios y ayuda poder moverlos. Cuando vamos caminando sufriremos alguna que otra ralentización, pero el problema se acentúa cuando vamos en coche. No es raro sufrir un pequeño tirón cada 5 segundos que, si bien no es molesto si ocurriese de vez en cuando, puede llegar a desesperar al ver que ocurre muy a menudo. Las ralentizaciones van a más cuando disparamos desde un coche o una moto.
Lo que si merece toda nuestra admiración es la recreación de Manhattan. Yo nunca he tenido la suerte de estar, pero si que he reconocido ciertos lugares famosos y he recorrido la enorme extensión de la ciudad de arriba abajo. Hay calles que, incluso, se tardan más de 5 minutos en recorrer de arriba abajo en coche. Un fallo, que no puede ser achacado al juego de ninguna de las maneras, es que las calles son demasiado rectas y eso le quita algo de emoción. Por cierto, hay poca gente por las calles, lo cual me extraña pues de Nueva York dicen que es la ciudad que nunca duerme. La última curiosidad trata sobre la limpieza de las calles, ya que hay muchísima suciedad en forma de papeles de periódico, bolsas de plástico, etc. por la ciudad, que se irá saneando cuando nosotros limpiemos de villanos la zona.
Luego también nos encontraremos con peatones que flotan sobre ciertas partes del escenario o como, a veces, podremos atravesar autobuses caminando, etc. Además, la física del juego no funciona del todo bien, por lo menos desde el punto de vista jugable. Vale que si le chocas a un coche por detrás a una cierta velocidad en el mundo real lo destrozas, pero esto es un juego y, por tanto, esto no es lo que se pretende. El problema de todo esto está en que, a veces, los choques serán algo exagerados y no es raro ver cómo perdemos el control del coche. Esto se verá agravado a su vez por culpa de que, a veces, los obstáculos o coches aparecen muy cerca de ti y de vez en cuando chocaremos sin remedio o sufriremos otro accidente intentando esquivar ese repentino obstáculo.