El alma del género
Namco ha hecho historia en el mercado de los juegos de lucha. Si bien su saga Tekken es la más famosa del mundo, la creación de Soul Edge en la primera PlayStation nos dejó fascinados a muchos. Posteriormente llegaría su obra cumbre, Soul Calibur en Dreamcast, que se convirtiera en un clásico inmediato. De ahí que el lanzamiento de Soul Calibur II para PS2, Xbox y GameCube obtuviera un enorme nivel de atención en todo el mundo, no decepcionando en lo más mínimo aunque no fuese capaz de reproducir el mismo nivel de magia y sorpresa que su predecesor.
Ahora tenemos entre nosotros una tercera parte exclusiva para PS2 (una pena que no se mantenga multiplataforma la verdad) que suena a despedida de la presente generación, como sucediera con Tekken 5 pues ya está confirmado que el próximo Tekken debutará en PS3. Namco no se ha complicado la vida esta vez, optando por el viejo dicho si funciona, no lo arregles. Es decir, que ha cogido Soul Calibur II y ha tratado de mejorar lo mejorable, introduciendo nuevas ideas y modos que expandan el género de los títulos de lucha en otras direcciones paralelas.