¿Te gusta la gasolina?
Jak X es, a la serie Jak and Daxter, lo que Crash Team Racing fue a la saga Crash Bandicoot. El juego de carreras al que los fans de la serie se tirarán como locos. Una evolución no muy original, todo sea dicho, pero ya sabes, si funcionó la primera vez, ¿por qué no va a funcionar la segunda? El propio juego tampoco es que sea demasiado original: copia a todos los juegos de carreras habidos y por haber, desde Super Mario Kart a Burnout pasando por Wipeout. El resultado es digno, pero un tanto desigual, aunque ya hablaremos sobre ello.
La historia, como no, es la que puedes esperar de una saga como ésta. Se desarrolla un año después de Jak 3 y comienza con Jak, Daxter, Ashelin, Keira, Samos y Torn recibiendo la invitación para leer la última voluntad de Krew, el gordo malvado de Jak II. Allí conocen a la hija de Krew, Rayn. Ésta invita a los siete a brindar juntos con un vino que su padre tenía guardado para esta ocasión. Al reproducir el testamento holográfico, descubren que el vino estaba envenenado y que la única manera que tienen de conseguir el antídoto es cumplir su sueño de ganar el campeonato de carreras de combate. Dicho y hecho, todos se ponen a trabajar para ganar el campeonato y no sufrir una lenta muerte que incluye (pero no se limita a) dolorosos espasmos, impotencia (sexual y de la otra), incontinencia (verbal y de la otra) y agudos ataques de gases. Lo que no consigo entender es por qué los protagonistas compiten entre si en vez de ayudarse mutuamente a ganar para no sufrir todo esto. Bueno, hacen falta personajes contra los que competir y no hay muchas ganas de comerse la cabeza cuando la saga los tiene a puñados, no puedo culpar a alguien que es casi tan vago como yo.
A partir de aquí, todo va rodando. Tu misión es conducir el kart a toda mecha, destrozar a tus rivales y cumplir los diversos objetivos de las carreras que te proponen. Para ello, hay una serie de iconos (como no, ecos) distribuidos a lo largo y ancho de los circuitos. Los ecos azules incrementan la barra de turbo, que funciona de manera parecida a la de juegos como Burnout: También se incrementa derrapando y saltando. Los ecos amarillos te dan un nuevo arma delantera si ya has gastado la munición del arma actual. Las armas no son excesivamente variadas, pero son suficientes: cohetes guiados y sin guiar de diversos grados destructivos, ametralladoras y la imparable supernova que destroza todo lo que encuentra. Los ecos rojos te proporcionan armas traseras, de carácter eminentemente defensivo: son las estereotípicas minas, chorros de aceite y alguna un poco más peregrina como torretas automáticas que te siguen durante un lapso de tiempo. Finalmente, los ecos verdes reparan tu kart.
Todo este arsenal nos será de gran utilidad durante las carreras que disputaremos. Un punto muy a favor de este juego es la gran variedad de tipos de carrera que deberemos jugar. El más típico es Circuito, una simple carrera por un circuito donde deberemos llegar los primeros a ser posible, ayudándonos de todo tipo de armas. Combate Mortal nos hace competir en un área cerrada para ver quién es capaz de destruir más coches rivales en un tiempo determinado. Carrera Mortal nos hace recorrer un circuito destrozando docenas de rivales sin inteligencia alguna, que caen como moscas ante nuestra potencia de fuego. Parecido a Ataque de Tráfico en Burnout Revenge, pero con más cosas que hacen "pum". Caza Deportiva es la variante de esta misma carrera, en un circuito cerrado, y enfrentándote a otros rivales inteligentes por ver quién consigue más dianas. Uno de los más peculiares es Rally Congelado, donde dejaremos las armas de lado y correremos por el circuito recogiendo unos iconos que detendrán el cronómetro, siendo el objetivo acabar la carrera en el menor tiempo posible. En total hay 12 tipos distintos de carrera que aseguran suficiente variedad para que Jak X no sea tan monótono como otros juegos de este tipo.
Jak X, como no, sigue perteneciendo a la saga a la que pertenece y, como tal, sigue manteniendo dos de sus características mas loables: argumentos dignos y buen sentido del humor. Ninguna de las dos cosas faltan en este juego, con muchísimo más argumento que el juego de velocidad estándar, y el sentido del humor fino e ingenioso de Jak and Daxter. Las cosas claras: no es tan hilarante como Ratchet & Clank, pero no está del todo mal. Si es un poco más molesta la obsesión general de la industria del videojuego por ser más guays, molones y extremos que su competencia, pero no es nada que detenga el espectáculo ni protagonice el juego como en otros juegos con subtítulos como X, Extreme, Radical y similares.