Asociación de Amigos del Nudillo
The Warriors es un juego sobre bandas callejeras. Pero no sobre esas bandas de negros maricas que necesitan una pistola para sentirse hombres. No. Estamos a finales de los 70. Es una banda de verdad. Una pandilla de macarras. Lo peor de cada casa, todos juntos y con los mismos colores. El placer de la vida ilegal, los peinados feos, los vaqueros apretados y los chalecos sin mangas. Los que normalmente son los malos de juegos como Final Fight, se convierten aquí en los protagonistas de la historia. Los tuyos en particular se llaman The Warriors. Visten de rojo y su territorio se encuentra en Coney Island. The Warriors está basado en una película (con el mismo nombre). Su argumento: Cyrus, el jefe de los Riffs, reúne a representantes de cien bandas para explicarles que pretende unir a todas las bandas de Nueva York, y convertirlas en un ejército de 60000 personas absolutamente imposible de detener. Durante la reunión es asesinado, y le echan la culpa a los Warriors. Su misión: Volver a Coney Island con vida. Lo malo es que tienen todas las papeletas para el sorteo de una monumental cuera a cargo de cualquiera de las bandas de Nueva York, porque todo el mundo les quiere bajo tierra.
Afortunadamente, el juego no se limita a seguir la película: la historia empieza meses antes de la gran reunión. Ni siquiera importa si no has visto la película (aunque apreciarás infinitamente más el videojuego si ya la has visto). A lo largo del programa iremos descubriendo a los miembros de The Warriors y a las bandas rivales, viviendo en su piel diversas historias sobre la vida diaria de un pandillero. Pintar trenes, darle una paliza a una banda que ha hablado mal de ellos, sembrar el caos durante un apagón masivo, defender las tiendas de su barrio... son solo algunas de las misiones que llevaremos a cabo. Estas misiones también cumplen una función secundaria: Introducir al jugador que no haya visto la película en el mundo de The Warriors. Permitirles conocer a todos los protagonistas a fondo, antes de tirarte de cabeza al clímax final que supone seguir la peli. The Warriors es, seguramente, el juego de Rockstar donde más peso se le ha dado al argumento. Se agradece, y mucho: Quizá no tenga tanta "libertad" como Grand Theft Auto, pero es un desarrollo de lo más agradable. Te restringe, pero hay una cierta libertad sobre cómo quieres hacer las cosas. Y no son misiones para ganar dinero, sino para avanzar en el argumento, conocer los hechos, saber como se las gastan estos tipos. Hay un motivo. No estás dando leches porque si. Bueno, a veces si, pero es que dar leches porque si tiene su gracia...
Y de eso precisamente va el juego. The Warriors es, sobre todo, un beat ' em up. Es decir: Un juego donde el objetivo es repartir mamporros como si te los pagaran a euro la unidad. Gran parte del tiempo lo pasaremos dando cera a través de un sistema de lucha bastante decente. Es peliculero como pocos vistos hasta ahora. Y esta vez, al contrario de lo habitual, no eres tú contra todos: Es tu banda contra la de ellos. Lo bueno es que el resto de miembros de tu banda se las saben arreglar ellos solitos. Solo les tendrás que dar alguna orden puntual, que ellos obedecerán al instante y con una inteligencia artificial digna de mención. Si tus puños y patadas no te parecen armas suficientes, hay un montón de armas adicionales repartidas por todo el escenario: Palos, tuberías, sillas, ladrillos, cubos de basura... cualquier cosa que cojas puede ser utilizada contra la cabeza de algún insensato. Peleas de uno contra uno, tres contra tres, cinco contra siete, dos contra treinta... hay de todo.
Pero The Warriors no consiste únicamente en dar cueras a pandilleros y policías. Como macarra que eres, tendrás que llevar a cabo muchas actividades de macarra para llevar a cabo las misiones o conseguir dinero. Todas estas cosas tienen dos puntos en común: Son ilegales y requieren superar pequeños minijuegos para ser llevadas a cabo. Pintar graffitis es una de las más comunes, y un objetivo secundario habitual cuando estás fuera de casa es firmar sobre los graffitis de la otra banda. Pero los sprays cuestan dinero, al igual que el FLASH, la droga a la que recurren los pandilleros de este juego. Puedes conseguir dinero de varias maneras: Atracando a los transeúntes, robando radios de los coches aparcados o asaltando tiendas tras abrir su cerradura (preferiblemente sin que salte la alarma).
La evolución del juego se controla desde el cuartel de los Warriors. Caminando a diversos puntos, puedes elegir entre hacer misiones para avanzar la historia principal, hacer misiones de un segundo arco de historia que explica como se formaron los Warriors, hacer entrenamientos (más minijuegos, parecidos al gimnasio de GTA:SA) o salir a la calle a resolver misiones opcionales que te dan nuevas características y ayudas. Las misiones son de estilo Grand Theft Auto, en el sentido de que empiezan y acaban con una escena, te hacen recorrer el barrio entero y hay varias maneras de llevarlas a cabo. En cada misión controlas a un solo pandillero, el "jefe de guerra". Es el único que puede llevar puños americanos (cuando los desbloquees) y el único que puede dar ordenes al resto de pandilleros para que le sigan, se queden quietos, destrocen todo lo que encuentren o ataquen a otros pandilleros.
The Warriors hace una cosa bien, muy bien, excelentemente bien: Ser épico y cinematográfico. No hay más que protagonizar una de esas peleas masivas para entender donde está la belleza de este juego (si es que se le puede llamar belleza). Tus siete rivales, por decir un número, avanzan lentamente hacia tu banda, todos en línea, que acojona más. De repente, alguien (tu) empieza a correr. Te tiras en plancha contra los otros, tirando al suelo a dos o tres de los suyos. Le arrebatas una tubería a alguien y empiezas a canear a alguno de los pobres infelices que siguen en el suelo. Hasta aquí, como en cualquier otro juego. Pero es que mientras tu le curtes al tuyo (o a los tuyos), todo sigue funcionando a tu alrededor. Nadie está haciendo cola para recibir como en las pelis de Van Damme, todo el mundo está muy ocupado dando soplamocos a alguien, gimiendo, cogiendo un cubo de basura, retorciéndose de dolor en el suelo, corriendo con un bate en la mano, tirando a otro por encima del hombro... Y lo mejor es que vale todo. Absolutamente todo. Ni reglas de honor ni nada, esto es la calle. ¿Botellazo en la cabeza? Si. ¿Navajazos? Claro. ¿Estrellar su débil cráneo contra la dura pared? Muy si. ¿Sillazo en la espalda, lanzamiento contra los muebles, ladrillazo a traición? Como no.
Creo que a estas alturas ya ha quedado claro de qué tipo de juego estamos hablando. De esos que siempre se ponen como mal ejemplo, los "simuladores de asesinato" contra los que tanto despotrican las asociaciones de padres irresponsables. Hay sangre a raudales. Hay odio indiscriminado e irracional. Los policías son solo rivales más fuertes que los demás. Los personajes (los "buenos") hacen absolutamente cualquier cosa excepto el bien: Atracan, matan, roban, abusan de mujeres, dicen tacos,... de todo menos repartir caramelos. Drogarte no solo no es malo para ti, sino que recupera tu salud. Y sin ir más lejos, solo en este análisis hay hasta 16 sinónimos distintos de la malsonante frase hecha "dar hostias", así que imagínate como será el juego. Por todo esto, y más, The Warriors tiene una calificación PEGI de +18 años, y mi recomendación sería ponerlo en el mismo armario en que tienes guardada la lejía. No dejar al alcance de los niños, jamás.