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Total Overdose [PS2] 
Total Overdose 
[PS2]  7/10/2005
Acción espectacular, payasadas, disparos y maniobras estilo Matrix en un juego poco original y que, a pesar de dejar siempre una sensación de deja-vù, engancha y divierte desde el primer momento.
Autor: Julio Canto (djmaligno)

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Desarrollador: Deadline Games
Productor: SCI
Distribuidor: Proein
Web oficial: Disponible
Género: Acción
Precio: 59,95€
Idioma: Totalmente en castellano
Fecha de salida
: 16/09/2005
Horas jugadas
: Más de 10

¿Qué sale de mezclar Max Payne con Desperado?

Pues lo más probable es que el resultado fuera algo parecido a Total Overdose. Tomemos los bullet-time de Max Paine, el ambiente y la espectacularidad de maniobras de alguna película de los señores Rodríguez o Woo, junto con una sensación GTA más o menos constante. Agitamos fuerte todo esto con varios grupos de rock y hip-hop latinos y lo que nos sale es este juego de acción que se desarrolla en una caricatura del México mafiosón y narco, en el que encarnaremos a un macarrilla ex convicto y hermano de un agente de la DEA, que requerirá de su capacidad para la destrucción masiva al verse él mismo impedido para la acción por un desafortunado encontronazo con una granada de mano.

Jugabilidad

Esta es la madre del cordero del juego: Total Overdose está concebido para la diversión, y esa sensación está presente en todo el juego, desde los pies a las orejas. En primer lugar, se nota desde un principio que el mayor énfasis del juego está en los tiroteos condimentados con un bullet-time casi infinito. Desde luego, el protagonista no sólo saltará adelante, atrás y lateralmente para hacer sus pinitos espectaculares, sino que, además, podrá utilizar las paredes o tirarse desde un vehículo en marcha, por ejemplo. ¿Qué más adelante ves una barricada con mala pinta llena de militares armados hasta los dientes? No hay problema. Te subes a un camión, te lanzas como una loca contra el pequeño inconveniente y unos metros antes de impactar, saltas en marcha al tiempo que disparas con un subfusil en cada mano o le das una buena ración de bazuca a ese guardia armado con una ametralladora de posición. Este es sólo un ejemplo de la filosofía que domina el juego.

El manejo es extremadamente sencillo de aprender. Resulta satisfactorio ir dominando el asunto para combinar unos movimientos u otros y conseguir así truculentas masacres, de una estética y efecto muy similares a los que, por ejemplo, se pueden ver en la escena de Matrix en la que Neo y Trinity entran en un edificio para rescatar a Morfeo. Si esas habilidades atléticas sobrehumanas no nos parecen suficientes, disponemos también de los ‘loco moves’, efectos temporales con los que podremos, por ejemplo, sacarnos de la manga un par de fundas de guitarra, con ametralladora dentro, para masacrar a quien sea menester (en plan Desperado), embestir a los enemigos como un toro kamikaze o dispararles con la ‘pistola de oro’, con la que pondremos la bala donde pongamos el ojo. Otro componente muy importante es el del salto hacia atrás, que podemos acumular en un número muy respetable y que nos permitirá retroceder en el tiempo unos segundos en caso de que metamos la pata (¿cierto olorcillo a las Arenas del Tiempo?).

La trama básicamente consiste en infiltrarnos en ciertas organizaciones criminales e ir realizando pequeñas misiones para ellos. Lo de pequeñas es por decir algo, porque aunque en realidad si lo son, nos hacen ver uno de los puntos oscuros del juego: el tiempo de carga entre misiones, cuando nos enfrentamos a algunas especialmente truculentas, puede llegar a desesperarnos un poco. Las misiones, además de ir haciéndonos avanzar en la trama, nos permitirán adquirir experiencia que se traducirá en una mayor cantidad de puntos totales de vida o en la capacidad de usar más armas a la vez o llevar más munición. Para conseguir estos avances, podremos también darnos vueltecitas por distintos lugares de las localizaciones por las que nos movemos y, gracias a alguna acrobacia que otra en vehículo o a pie, conseguir más armas, ‘loco moves’ o ampliaciones de características.

El motor físico del juego parece una broma. La conducción de vehículos está implementada de forma ‘casual’ y no debemos esperar grandes diferencias entre conducir un deportivo y una furgoneta de reparto (excepto en temas de aceleración y velocidad punta). Otro ejemplo de la poca atención que se le ha dado a este tema es que, en otras ocasiones en las que normalmente habrá explosivos involucrados, podremos ver vehículos quedar en posturas grotescas. En cualquier caso, si bien todo esto es sin duda mejorable, no lo es esa sensación general de diversión, aunque en las misiones en las que por narices tenemos que utilizar vehículos, la cosa puede resultar un poco molesta.

Quizá algo criticable en el aspecto de la dificultad general es que no se pone interesante (y digo interesante que no realmente difícil) hasta que no llegas a las últimas misiones del juego. En cualquier caso, gracias al movimiento de ‘marcha atrás’ antes nombrado, normalmente podremos pasar sin ningún problema cualquier situación complicada. Esta circunstancia, además de hacer que el juego sea bastante fácil en general, puede acelerar bastante la terminación del juego para jugadores que se empecinen en acabarlo sin disfrutar del resto de ingredientes del juego.

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