Piedra sobre piedra
Tras los notables Stronghold y su expansión Crusaders, nos llega de las manos de la misma gente esta secuela. De los anteriores se puede recordar que su mayor virtud radicaba en el elaborado entramado que habían urdido para recrear la vida dentro de los muros del castillo. Al más puro estilo de los juegos de Impressions (Caesar, Faraón, Emperador,
), en Stronghold lo más importante no es aplastar reinos rivales, ser un maestro de las tácticas de combate o dominar el arte de la diplomacia. No, en estos juegos lo vital es ser un buen administrador de los recursos. Es en base a ello que nuestra fortaleza se erigirá imponente en el horizonte o no será más que cuatro piedras una encima de otra, hogar de pobres y desdichados ciudadanos.
Guerra o paz
Una vez dentro del juego, en su modalidad para un solo jugador, tenemos dos opciones: la vía pacifica o la vía guerrera. La primera opción te permite centrarte en administrar tu territorio, convirtiéndose por completo en un Sim City medieval prácticamente. La otra opción nos permite jugar la vertiente más belicosa del juego, con modalidades como asedio en la que lo principal es hacerse cargo de las defensas o de comandar los ataques.
Ambas opciones disponen de una campaña, siendo la del modo belicoso la más clásica y la otra simplemente un amago de campaña en la que deberemos ir consiguiendo unos mínimos de recursos. La principal, la del modo belicoso, nos mostrará como el rey se ve traicionado y forzado a huir, lo que provoca que los varones gobernantes se disputen el reino, nosotros tendremos que reestablecer el orden
En la campaña del modo pacifico se nos irán dando una serie de recursos a conseguir hilvanados por una historia que comienza con gobernantes que se olvidan de su pueblo y despóticos lugartenientes.