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Ante todo un arcade
Trackmania: Sunrise (en adelante TMS) es, ante todo, un arcade en el sentido literal de la palabra. Los coches son todos iguales en cada entorno y tienen un comportamiento bastante irreal. No hay trompos, no hay deformación de las carrocerías, siempre funcionan igual llegando al punto de que incluso podemos frenar en el aire.
Pero arcade no implica que sea fácil. Al manejo cuesta cogerle el tranquillo de entrada, ya que hay que saber cómo reacciona cada tipo de coche y lo que es capaz de hacer en cada situación. Pero como los buenos juegos, cuando consigues hacerte con el control, logras una gran sensación de poder frente al coche. Y esas sensaciones, a más de 700 Km./h, no pueden explicarse con palabras. Hay que vivirlas.
Tres entornos, tres formas de juego
En TMS disponemos de tres entornos totalmente distintos. Cada uno aporta un estilo de conducción, un tipo de vehículo y una decoración distinta.
- Island: El más sencillo de todos, se desarrolla en un entorno idílico, con palmeras, playas, aguas azules y puertos. Para jugarlo disponemos del coche más rápido, una especie de F50 con una aceleración impresionante, capaz de alcanzar velocidades imposibles. Para acompañar este bólido nada mejor que zonas de aceleración, rampas, loopings, rectas inmensas y saltos eternos. Es el modo que cuenta con una mayor acogida en Internet y es que sin duda es el más divertido.
- Bay: Es un modo intermedio. Se desarrolla en entorno urbano y es el más espectacular gráficamente. Tendremos un 4x4 con bastante menos velocidad y aceleración que en Island, pero con mayor maniobrabilidad, aunque a la mínima podemos volcar. Los circuitos se desarrollan entre carreteras y plataformas metálicas, con rampas e inclinaciones sin quita-miedos, de manera que un solo despiste nos despeñará y echará por tierra nuestro tiempo.
- Coast: Para los que gusten de grandes retos, es el más cercano a la simulación. Se ambienta en el campo, entre castillos y pueblos típicos de la Francia bretona. El coche es un deportivo con mucha estabilidad, pero escasa maniobrabilidad y no excesiva velocidad. En este modo encontraremos carreteras estilo circuito y rally, con chicanes y tramos estrechos. Es el más técnico y el que requiere controlar más la velocidad y saber trazar las curvas de una manera convencional.