Azul: Abrir, deslumbrar y despejar
Frases como esa quedaron grabadas en la mente de muchos de los que jugamos a su antecesor. Con la dosis justa de táctica y mucha acción se hizo un hueco entre el Rogue Spear y el Hidden and Dangerous dentro del mundo de la acción táctica. Y sin duda gran parte de la culpa de ello se debiera a su sistema para dar órdenes. Eso de tener todas las ordenes a un clic de distancia y que estas variaran en función de donde apuntabas era algo que facilitó mucho las cosas a la hora de tener que vérnoslas con malvados sospechosos que se dedicaban a parapetarse y tomar rehenes.
En esta entrega, volvemos a tener todo eso, pero ampliado. Ahora se nos presentan más opciones de detener a los sospechosos con más armas disponibles para ello. Se acabó eso de disparar y luego preguntar: tenemos pistolas para dar descargas eléctricas, escopetas con munición no letal, una pistola de bolas de pimienta, granadas urticantes,
cualquier cosa para conseguir reducir a los chicos malos sin acabar con ellos. Y por si eso no fuera suficiente nuevos aparatos para controlar la situación, como pueda ser el Optiwand, un fusil óptico que nos permitirá echar un vistazo por debajo de las puertas, por las esquinas, etc, cuñas para bloquear puertas y si algún sospechoso o rehén se pone tonto y no colabora, un poco de aerosol de pimienta a los ojos y se volverá dócil como un corderito.
A todas estas novedades dentro del juego hay que añadir un nuevo motor gráfico y tenemos pues un juego nuevo, con un enfoque más original de lo habitual y sobre todo con ganas de hacerlo bien. ¿Será Irrational Games quien deba preocupar a los Rainbow?