Lo primero que se nos viene a la cabeza al ver una secuela es si contendrá suficientes mejoras respecto al original. En este caso, Battlefield 2 (a partir de ahora BF2) es en esencia el mismo juego que nos sorprendió hace tres años. Esta es su mayor virtud, pero al mismo tiempo su mayor defecto, ya que con el tiempo transcurrido se ha perdido aquella originalidad que tanto éxito le dio a la primera entrega. Las principales novedades son algunas opciones tácticas y el apartado de estadísticas, además del obligatorio cambio gráfico.
Modos de juego
O mejor dicho, modo de juego. Conquest. Eso es todo lo que veremos en BF2. La cosa es sencilla: elegimos un mapa, optamos por 16, 32 ó 64 jugadores (el mapa será el mismo, pero estará más limitado cuantos menos jugadores haya), dos bandos, vehículos por tierra, mar y aire; ¿nuestro objetivo? Controlar la mayor parte de Puntos de Control (en forma de bandera) del escenario.
Cada bando cuenta con una serie de clases: fuerzas especiales, francotirador, ingeniero, médico, soldado de asalto, de apoyo o antitanque. El equipamiento es distinto en cada uno y jugar con una clase u otra hará que tengamos objetivos distintos. El control de los vehículos es muy sencillo e intuitivo, aunque para aviones y helicópteros se nos hará casi necesario el uso de un joystick.
Apatrullando la ciudad
Comentábamos antes que se habían incluido opciones tácticas. Ahora, al entrar en una partida tendremos la posibilidad de unirnos a una patrulla. Así, podremos seguir (o no) las órdenes recibidas por nuestro jefe de patrulla o por el comandante. Este último posee una serie de funciones especiales, como pueden ser revelar la posición de los enemigos mediante un satélite, enviar suministros o incluso ordenar un ataque de artillería en una zona concreta.