Poli bueno, poli malo
Y aquí es donde el juego recupera uno de los aspectos clave en la primera parte. Podemos optar entre ser un poli ejemplar o un tipo como Alonzo en Training Day. La diferencia radica en cómo resolvamos las acciones. Si resolvemos los casos arrestando a los sospechosos, sin matarlos, ganaremos puntos de poli bueno. Por el contrario, si nos dedicamos a disparar a todo lo que se mueva, e incluso hacemos cosas como colocar pruebas falsas o aceptar sobornos, ganaremos puntos de poli malo. Los puntos de poli bueno nos permitirán ascender dentro del cuerpo, con lo que conseguiremos extras como nuevos coches y armas.
Monotonía en la ciudad
Mención especial merece la recreación de Manhattan, simplemente espectacular. Mientras caminamos por la ciudad veremos esos sitios que tanto hemos visto en el cine y en televisión (y que alguno habrá visto en realidad, yo no he tenido el placer) y los identificaremos en seguida. Ahora bien, esta recreación tan notable influye de manera bastante negativa en el juego. Me explico. Las calles de Manhattan están diseñadas en su mayoría en forma de 'rejilla'. Es decir, hay una serie de largas (larguísimas) avenidas y una serie de calles que las cruzan en perpendicular, formando un entramado perfectamente geométrico. Esto influye negativamente en la experiencia de juego, ya que el conducir por calles tan rectas y tan largas hace que coger un vehículo se convierta en una tarea tediosa y hay avenidas que, de tan largas que son, tardaremos varios minutos en recorrerlas.