Pero, ¿D&D no es Rol?
Si, Dungeons & Dragons es el juego de rol por excelencia, donde nosotros mismos hacemos de personajes, metiéndonos en dicho papel, y simulando vivir e interactuar en un mundo repleto de magia y de criaturas fantásticas, donde prácticamente todo es posible. Entonces muchos diréis, ¿y cómo es posible plasmar este universo en un juego de estrategia? Pues la verdad es que el juego resultante es bastante curioso, pero si habéis jugado a Warcraft III, la mayorías de las cosas os sonarán.
A por el cristal
La trama gira en torno a un gran cristal mágico llamado El corazón de Siberys. Este último es el cristal dragontino más grande que existe y posee poder ilimitado. Para ser más concreto, es el corazón de la antigua dragona Siberys (la dragona luminosa) que, al morir despedaza por Khyber (la dragona maléfica), se hizo añicos y todo su cuerpo y su magia quedaron transformados en cristales que constantemente caen en forma de lluvia. Seguidamente, Eberron (otro poderoso dragón) acabó con Khyber y ésta hizo que todas las ciudades que había en la superficie del mundo se hundieran, formando un nuevo mundo subterránea lleno de cosas maléficas. Nosotros, pertenecientes a la Orden de la Llama (una alianza entre humanos, enanos
), tendremos que conseguir acceder a este cristal antes de que caiga en malas manos, pero para ello se necesitan tres sellos de luz, que son los que bloquean el acceso al corazón de Siberys. Adivina que tendrás que hacer